En ocasiones nos olvidamos de lo más importante en toda actividad humana. ¡Que difícil resulta encontrar un grupo en el que reine la armonía. En el que todos sus componentes tengan un papel destacado y se sientan importantes. En el que los egos personales dejen paso al interés colectivo.
Un equipo en el que se resuelvan con naturalidad las situaciones adversas. En el que exista humor, comprensión y tolerancia con los demás.
Cuando vuelves a tu hogar y te despides con una sonrisa, das un abrazo al acabar la ruta, planificas futuras salidas, lavas la bicicleta mientras comentas lo sucedido, te quitas la ropa ceñida y te pones algo más cómodo. Es entonces cuando te das cuenta del lujo que te has dado ese fin de semana.
Mientras suena una deliciosa música en la radio del coche y mi compañero me deja a la puerta de casa, ya estoy pensando en volver a ver a los maravillosos chicos de la foto.

Totalmente de acuerdo, el ingrediente más importante para disfrutar de una preciosa jornada en bici... a pesar del barro.
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