Todo un lujo poder hacer la clásica salida de Navidad con Agustín Navarro. Una sorpresa poder verle y comentar lo que todo el mundo sabe y todo el mundo ha visto. Era el comentario de todos los que allí estábamos. Ese momento de encuentro entre amigos y locos de la bicicleta que celebramos todos los años y que siempre es especial. Más de uno recuerda y se siente afortunado por vivir esos instantes. El recuerdo de lo efímero de nuestra existencia allí está presente por historias que no vienen al caso. Ya son unos cuantos años en los que dejamos un lugar en nuestro corazoncito para ir a colocar el Belén de cumbres junto a ese bonito pino piñonero.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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