Todo un lujo poder hacer la clásica salida de Navidad con Agustín Navarro. Una sorpresa poder verle y comentar lo que todo el mundo sabe y todo el mundo ha visto. Era el comentario de todos los que allí estábamos. Ese momento de encuentro entre amigos y locos de la bicicleta que celebramos todos los años y que siempre es especial. Más de uno recuerda y se siente afortunado por vivir esos instantes. El recuerdo de lo efímero de nuestra existencia allí está presente por historias que no vienen al caso. Ya son unos cuantos años en los que dejamos un lugar en nuestro corazoncito para ir a colocar el Belén de cumbres junto a ese bonito pino piñonero.

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