Me hablaba mi amigo de su condición de lobo solitario. Le gusta hacer las cosas sin otra compañía que la de sus pensamientos. Prefiere planificarse de acuerdo a sus necesidades y a su tiempo. Es difícil organizar una excursión en su compañía. No le gusta seguir el ritmo de los demás, prefiere llevar la maquina a las revoluciones más adecuadas a su condición física. Es auto suficiente para todo. Y en su cabeza ya circulan sus nuevos proyectos. Siempre los lleva a cabo ya que no tiene que ponerse de acuerdo con nadie. Su filosofía es la de Juan Palomo. Para cuando quiere, come cuando le entra el hambre y siempre va conversando consigo mismo.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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