
Miras tu archivo fotográfico y descubres una imagen inesperada. Esa bicicleta que ha desaparecido que ya es historia. Y descubres que esa fotografía está hecha el mismo día que descubriste que ese carbono se había partido. Mi querida bicicleta hace tiempo que ha caído en el olvido. Recuerdas los compañeros de salida, recuerdas la famosas Praderias por las que circulaste, recuerdas el celebre bocadillo de queso de tu amigo e incluso te acuerdas de los pinchazos de tu amigo de finísimo oído. Ese amigo que solo con escuchar el sonido del cuadro me aseguro que estaba partido. Un sonido que le era familiar por haberlo escuchado una sola vez en un vídeo de Youtube. Por suerte ese buen amigo con tan buen oído sigue acompañándome habitualmente en esas salidas montañeras.
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