Siempre nos encontramos con algún velocípedo, bici antigua y otras maquinas parecidas. En el mercadillo ecológico de Santa Olaya de Cabranes me lo encontré rodeado de huevos. Huevos de todos los tamaños y de todos los colores. Un trabajo escepcional de un artesano de la pintura. Un tipo diferente a los que allí , en sus tenderetes, vendían cosas del campo. Luz propia en la pequeña plaza del pueblo. Una mañana gris y lluviosa en la que pudimos descubrir la esencia de lo asturiano. Volveremos y seguiremos descubriendo personas diferentes que buscan vivir su vida de una manera diferente y que no se dan cuenta que lo que ellos hacen era lo que nuestros antepasados repetían semanalmente.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Se agradece ver el trabajo plasmado en fotografias. Gracias por dedicar en tu blog unas palabras de este bonito arte prácticamente desconocido en España. me encanta tu blog compaginado con musica y fotos. Yo también soy amante de la fotografía. Saludos.
ResponderEliminarTu eres un crack. Tenemos que tomar un cafe. Tas invitau en los pericones. vivo al lado
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