Nos gusta ver a los esforzados competidores pelearse con el barro. Nos estamos aficionando a este tipo de carreras. Mucho barro, circuitos con muchas curvas y constantes subidas y bajadas. Pero también nos estamos acostumbrando a animar a los corredores, a ver como nuestros gritos se transforman en energía. Poco publico pero con mucha afición. El barro es fotogénico y el ciclismo tiene un colorido que pocos deportes igualan. Además o llevas unas buenas botas o llegas igual que ellos a casa. Seguiremos posteando fotos y asistiendo a las carreras.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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