Viendo faros todo el fin de semana y me quedo con el Faro Vilán. En la costa de la muerte, como te puedes imaginar, los faros cumplen una función importantísima para que los barcos puedan llegar a buen puerto. Recorriendo esos parajes de impresionante belleza al final me quedo con la senda que nos llevó desde el faro hasta el Cementerio de los Ingleses. Bordeando la costa una decena de kilómetros con todo el sabor de atlántico. Para llegar a un lugar mágico del que mañana te hablaré.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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