martes, 1 de abril de 2014

Sorpresa, pena y otras sensaciones

No es la primera vez que pasaba por allí.Pero las sensaciones del sábado fueron muy diferentes. Al final de aquella cuesta, un núcleo de casas de aldea. No se, cuatro o cinco, todas alineadas al borde del camino. Pero con una simple mirada sentí algo diferente. Desolación era lo que allí se respiraba. Todas abandonadas. Todas llenas de restos de una vida que había acabado de  forma lamentable. Unas botellas de sidra por un lado, la inevitable zapatilla de cuadros cerca de un miserable felpudo. Las paredes invadidas por la humedad, descoloridas y desconchadas. Esa imagen pedía blanco y negro y por eso te la posteo así.

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