
Nunca me gusto dejar mis bicicletas en la playa al sol. Mis chicas no son felices rebozándose en arena, ni con el salitre acariciando sus cuadros. No les gusta recalentar sus cubiertas, ni poner al rojo sus pastillas de freno. No quieren que el sol cuartee sus sillines, ni que se reseque la cadena. Se que son muy particulares pero yo las entiendo y procuro hacer lo posible para que se sientan contentas y felices .
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