lunes, 21 de abril de 2014

Con el coulotte corto

Era el primer día de primavera de verdad. El sol a primera hora ya calentaba el aire. Teníamos todo el día por delante. Ellas querían rodar alegremente y sin temor a las cuestas. Al final saldrían casi ocho horas. Hubo de todo un poco. Charla, sudor y sobre todo tiempo. Tiempo para todo lo que necesitamos nosotros y ellas para ser felices. Ese punto de tranquilidad Zen que nos da nuestra vida y nuestro camino. Saber que la flecha te lleva en la dirección adecuada y a la velocidad correcta. Ellas son fuertes y de gama alta, nosotros procuramos estar a su nivel en todas las facetas de la vida. Y como dice la canción . No hay montañas lo suficientemente grandes....


P:D. Tampoco estuvo nada mál en final del día. Sentado en el sofá contemplando la carrera de Bale. Pero ya se sabe, cuando el día empieza con un rayo de sol y optimismo...

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