Baja la niebla y apenas ver a 10 metros. Estas por zonas conocidas, aunque alejado de tu ciudad. Y te sientes poderoso de piernas y de cabeza. Entonces sí que es una gozada continuar el camino.Además es primavera, ya empieza a calentar el sol y tienes toda la tarde por delante. Y lo mejor de todo, sabes que te espera alguien con los brazos abiertos
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