Me mandan estas imagenes desde centro Europa, me dicen que son de una bonita ciudad, me dicen que los canales están helados y la gente hasta patina por sus aguas, me dicen que todo el mundo va en bici pero solo veo aparcamientos repletos de vehículos aparcados al montonín. Me cuentas que la vida allí es muy diferente que el sentido del humor se encuentra solamente en las tabernas españolas, que la gente es muy educada, que no se piden las cosas a gritos en las oficinas, que se respetan los horarios, que se come mucho peor y muchas cosas más, pero el que escribe tiene razones más poderosas para acercarse a ese bonito pueblo que se llama Utrecht. Su sangre ya rueda entre la nieve de estos días y esa bonita historia de amor que vivo desde la distancia me hace sentirme feliz.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Pueblo... sin duda.
ResponderEliminarBonita canción.
Saludos desde una taberna española.
Pueden más dos...C.
ResponderEliminaren cualquier caso un buen sitio para vivir
ResponderEliminarBuen lugar, pero pueblo
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