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Nubarrones en todas partes

Dejo mi Brompton en su guarida y paseando por la ciudad me encuentro con escenas muy tristes. Un  cuarentón durmiendo en un soportal, el negro congoleño que me pide dinero para comer y que tras diez minutos de charla, veo que la vida no le sonríe. Los de siempre que "viven" en el  trozo de parque más reguardado de las miradas de los transeúntes. El vagabundo de cajero automático del BBV con su carrito de supermercado lleno de cacharros. Me tomo unas cervezas con una persona de principios y me invade una extraña sensación cuando me cuenta la falta de integridad que reina en su trabajo. Me cuesta creer que un "amigo" después de ocho años te venda por una miseria de ascenso. De regreso a mi hogar suena mi teléfono y escucho una historia familiar en la que no reina precisamente la armonía..Escucho a escasos metros, en la acera de enfrente los gritos que se arroja una pareja de ancianos. 
De repente me acuerdo del cielo oscuro y amenazante que me comí el fin de semana y de la bonita senda que recorría aquel valle de  La Rioja y me detengo un instante a pensar. El día ha sido largo y mi cerebro se deja llevar por un sentimiento de agradecimiento por todo lo que he visto, escuchado y padecido en el día de hoy. Sigo sintiéndome afortunado por poder escucharte sentado en la barra de un bar. Sigo sintiéndome feliz de poder compartir todas tus  historias vía celular. Sigo sintiéndome triste cada vez que el vagabundo del pasadizo baja la mirada cuando paso a su lado. Sigo sintiendo algo importante cuando mi hijo descuelga su teléfono para decirme que está ahí y me encanta poder contar todas estas historias al mundo gracias a esta bitácora
Y ahora al volver a mirar ese cielo amenazante decido fijarme solamente en el rayo de luz que se filtra entre las nubes y que al final de aquel bonito día, me brindo unas deliciosas setas del pais regadas con un delicioso vino del pais. Bueno no recuerdo con claridad si fue un vino  o varios, pero si recuerdo con exactitud como me encontraba al reclinarme sobre aquella dulce almohada.

Comentarios

  1. Anónimo4/5/12 07:42

    Si es verdad lo que dices, algunos dias parece que la vida solo te enseña oscuridad y mas vale atarse a los buenos recuerdos.
    Javier
    Londres

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  2. Anónimo4/5/12 08:10

    Un pasein en bici cambiaría un poco el animo de nuestros amigos. Me dejaré llevar por la sonrisa de las personas que veo pasar a mi lado.
    DA. MI. ON. LI.
    Manila

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  3. Anónimo4/5/12 16:34

    Qué grande eres brother!!

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  4. Anónimo4/5/12 21:05

    La pobreza moral no la comprendo y no la tolero porque sale de gente sin principios, ni moral, ni corazón. Los celos entre hermanos, la envía, la ambición por encima de todo y de todos me produce un rechazo visceral porque pone de manifiesto lo peor del ser humano.
    La pobreza de aquellos que carecen de recursos , de los que se ven obligados a dormir en parques y cajeros es una realidad cruda pero que yo como buena idealista tengo la esperanza de que se pueda cambiar por personas que como tú la ven, la distinguen y la combaten en la medida de sus posibilidades. Al otro lado del celular o sentado en la barra de un bar escuchando…
    Fdo: el garaje de dos puertas

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