Hace unas semanas me encontré a una pareja de asiáticos haciendo el Camino de Santiago. Sus bicicletas eléctricas les facilitaban mucho las cosas. Lo cierto es que tenían muy buena cara. Se les veía felices y estoy seguro de que estaban disfrutando del Camino un guevo. Yo me veo en un futuro lejano montado en una de estas porque los pistoleros mueren con las pistolas puestas. Jajaja.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Pues que quieres que te diga Jose, yo no me veo.Será que estoy muy chapau a la antigua.
ResponderEliminarPonte con 70 años y con ganas de subir al picu y te veras. jajaja un abrazo
ResponderEliminarYo lo tengo claro.
ResponderEliminarNo se si comprarla ya.
No hay dolor
no me parece mala idea, yo he visto a jubilados nordicos por las costa levantina con esas bicis tan contentos..
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