


Un fin de semana tan luminoso como este solamente puede traerme a la mente imágenes alegres y tranquilas. Bicicletas por todas partes, rígidas, de descenso y de piñón fijo. Ciclismo urbano, paseos familiares por vías cicloturistas y competiciones de descenso donde el gran “peque” brillaba con luz propia sobre el resto de competidores, sobretodo porque no eran mis amigos.Inmensa alegría la de rodar con la bici de Chema bajo los glúteos de la persona que más quiero en este mundo. Una delicia entrar en el hogar de una buena familia y degustar comida centroeuropea muy saludable. Y más deliciosa Dorada que me transportaba a los mares del sur.
Y en el fondo el dolor por la desaparición de mi querida Dichewemy. Nostalgia de todo lo que hicimos juntos y lastima de todo lo que nos quedó por hacer. Las ganas de subir a las montañas de mi entorno siguen en progresión geométrica y mis amigos que se siguen preocupando por mi salud mental. ¡No os preocupéis! Se que el tiempo todo lo cura y además mi maltrecha cartera ya esta volando en busca de algo diferente.
gran paseo...aunque los gluteos tengan resaca!!!jeje
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