
Como siempre la diosa fortuna la puso en mis manos con la única intención de disfrutar de su compañía y de mejorarla, en la medida de lo posible. Llegaba de un lugar oscuro y frío y mi única misión era enseñarle la luz y el color que hay a mi alrededor.Es curioso pero todos los días veo a Senegaleses desplazándose en bicicletas similares a la protagonista de este post. Creo que sus piñones están preparados para otras latitudes con más arena y menos montaña. Me he tenido que arrastrar para llevarla dignamente a mis lugares de paseo. Sin la inestimable ayuda de algún buen amigo habría sido imposible subir por las rampas hormigonadas del Picu.Sin la alegría que me da el encontrarme con grandes tipos y buenos compañeros y sin mi espíritu guerrero habría sido imposible darme el palizón que ahora mismo llevo en mis piernas.
No tiene pedales automáticos, sus componentes no son los más ligeros del mercado, necesita una buena dosis de lubricante y su mejor nivel de forma todavía esta por llegar, pero estoy seguro de que dará muchas alegrías y hará pasar momentos dulces. Su fortaleza, su humildad, su dignidad, su discreción y su pasión son cualidades que nos gustaría tener siempre a nuestro lado.
Viendo la montura me creo mucho lo del palizón.
ResponderEliminarPero que te ha pasao con la otra bicicleta?
ResponderEliminar