
Tiempo llevo sin salir de mi ciudad. Despedida ya para siempre mi querida Dichewemy, paso las semanas dedicándome a la triste labor de olvidarla y sustituirla, pero entre tanto sigo encontrando enormes placeres en mis momentos de ocio. Mientras escucho “All the roadrunning” en una preciosa versión de Mark Knopfler y Emmylou Harris repaso el finde y solamente encuentro buenos e intensos momentos personales. La bicicleta sigue siendo la protagonista pero en su versión más urbana. Mañana hablaremos de ese Campeonato de España de Bike-Polo que se celebró en la Algodonera. De la fuerza que sigue cogiendo el movimiento fixed en nuestra ciudad y de lo divertido que es moverse en bicicletas de piñón fijo.
Hoy prefiero hablar de esa llamada de amigo que recibí el viernes por la tarde. Con el sonido del mar de fondo veinticinco minutos de charla que me supieron a gloria y también me pusieron los dientes largos por esa ruta de 85 Km. que tenia planeada para el día siguiente. ¡Gracias amigo! También quiero hablar de la dulce compañía de un loco que quiere iniciarse en eso del piñón fijo y que no sabe que lo primero que debe hacer es soltarse la coleta y dejar los prejuicios en el portal de su casa. No quiero olvidarme del inmenso helado de tres sabores con que fui agasajado en una de las casas más acogedoras y confortables que conozco. Ni del paseo que me di, a la luz de la luna con la preciosa bici de Chema (¡tranquilo muchacho, que la trato con el mismo cariño que hago los espaguetis al ajillo!).El encuentro con Rubi del domingo es otro de esos momentos alegres del día. No se que tiene este bombero que siempre que lo encuentro me trasmite una energía positiva y un buen rollo que hace que muestras conversaciones se prolonguen una eternidad.
Como te puedes imaginar querido y desaparecido brother no he tenido tiempo ni para mandarte un triste mensaje y como te puedes suponer, después de todo este cúmulo de encuentros , me he visto obligado a darme una suculenta y jugosa comida seguida de una intensa, relajante y deseada siesta.
Hoy prefiero hablar de esa llamada de amigo que recibí el viernes por la tarde. Con el sonido del mar de fondo veinticinco minutos de charla que me supieron a gloria y también me pusieron los dientes largos por esa ruta de 85 Km. que tenia planeada para el día siguiente. ¡Gracias amigo! También quiero hablar de la dulce compañía de un loco que quiere iniciarse en eso del piñón fijo y que no sabe que lo primero que debe hacer es soltarse la coleta y dejar los prejuicios en el portal de su casa. No quiero olvidarme del inmenso helado de tres sabores con que fui agasajado en una de las casas más acogedoras y confortables que conozco. Ni del paseo que me di, a la luz de la luna con la preciosa bici de Chema (¡tranquilo muchacho, que la trato con el mismo cariño que hago los espaguetis al ajillo!).El encuentro con Rubi del domingo es otro de esos momentos alegres del día. No se que tiene este bombero que siempre que lo encuentro me trasmite una energía positiva y un buen rollo que hace que muestras conversaciones se prolonguen una eternidad.
Como te puedes imaginar querido y desaparecido brother no he tenido tiempo ni para mandarte un triste mensaje y como te puedes suponer, después de todo este cúmulo de encuentros , me he visto obligado a darme una suculenta y jugosa comida seguida de una intensa, relajante y deseada siesta.
Lo de Rubi y una conversación interminable me suena a mi.Veo que has tenido un estupendo fín de semana, que se repita muchas veces, un saludo y que encuentres pronto a otra Dichewemy, si es que se puede sustituir.
ResponderEliminarLo mejor de todo....sin duda la siesta!!!
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