jueves, 10 de marzo de 2011

A primera hora de la mañana paseando por el Niemeyer de Aviles








El sol ya se había levantado. Un tren nos llevo hasta allí. Otro tren me había colocado sobre Dichewemy con muy pocas horas de sueño. La noche mágica de Carnaval me había dejado muy buenas sensaciones y solamente deseaba compartirlas pero mi teléfono no encontró respuesta . Dejé distancia sobre mis compañeros y me dispuse a disfrutar del momento. Siempre es bonito interiorizar los detalles, las sensaciones y las palabras de esos segundos. Volveré a recorrer la misma senda del día anterior pero en distinta compañía y a otra velocidad. Mientras vuelvo sobre mis pasos recuerdo los detalles que te da el ir a cinco kilómetros por hora y pasan por mi retina los momentos de aquella tarde de invierno ...

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