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7 días, siete grados.



Una semana después me decido a hacer una ruta parecida al domingo anterior. Una “deliciosa” cena, y lo digo por la compañía, hizo que se me echase la madrugada encima. Veo unos rayos de sol asomarse por mi ventana y la llamada de la montaña se activa. Una semana sin dar al pedal y siento que hoy continúa la fiesta. Subir montañas esta bien y más cuando lo haces de manera inesperada. Un perfecto comienzo de mes. Voy buscando los colores del final del otoño y me encuentro el blanco de la nieve y el frio del invierno. Curioso ver como en una semana el monte está diferente. Los tonos del otoño son menos amarillentos y he tenido que pasar del pantalón pirata al del invierno. Ya me empiezo a preocupar, mis ultimas tres salidas han sido en solitario y me sigue encantando esa sensación de hacer rutas largas con mi única compañía.¡Me estoy haciendo un ratito! Paro unos momentos a coger unas piñas y doy una gran vuelta perimetral a mi concejo. Mis piernas me dicen que es hora de ir para casa Mi móvil suena pero hoy toca olvidarse de el hasta la hora de la merienda.

Comentarios

  1. Que delicia leer tus vivencias, la forma en que disfrutas y lo bien que nos lo haces llegar...mc.

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  2. Que suerte tener esos paisajes cerca de casa que lujo.
    Javier
    Londres

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  3. ... si es que nos racionas tu compañia jose;-)
    lástima no te coincidiese acompañarnos por mieres
    hasta la próxima

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