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El diminuto Erithacus rubecula



Llegando al collado de Orcaba se me acerco aquel sociable, atrevido y curioso pajarillo. Era primera hora de la mañana y se ofreció como guia para toda la jornada. Era una ruta tan sencilla PR-S 114, que se entretuvo contándome historias durante todo el día. Siempre a mi lado, me llevó de la mano como a un niño. Me enseño un extraño árbol, el Lauroceraso un árbol que da unos frutos semejantes a las cerezas, los cuales no son comestibles, y que se parece a un laurel. Una vez finalizada la ruta me aseguró que me invitaría a un café en un pueblo muy mentiroso. Pasaba por Correpoco cuando algo impacto contra el salpicadero de mi vehículo. Era el y se sonreía, sabia que cumpliria su promesa. Aquel ultra congelado bocadillo de tortilla, su correspondiente café y una petrificada quesada estaban pagadas. Pero lo mejor estaba por llegar. Para despedirse me llevo a una enorme piscina de agua caliente en la que unos pequeños altavoces escupían  "Gran Ganga" y un dulce olor a piña me transportaba al mejor de los mundos. 
Segundos después despertaba y me daba cuenta que me había dejado atrás el cruce y que debería buscar otra salida para llegar en buenas condiciones a mi destino. Jajaja.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana