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Tres afortunados




Un dos de noviembre con un sol de lujo. Tres afortunados. Tenemos trabajo y además nos dan el día de descanso. SE PUEDE PEDIR MAS.  Alejandro, Dani y el que escribe. Que deporte este. Casi una cita a ciegas. Un viejo amigo, un desconocido y una salida de al menos cinco horas. Unir las dos grandes ciudades de nuestra región. El track se denominaba Oviedo-Gijón, mínimo de asfalto. Una gozada, el 40% del camino conocido. Subidas, bajadas, subidas, bajadas. ¿Pero no era casi llano? Un montón de castañales con su mejor color. Pisar charcos y sobre todo esas duras bajadas llenas de piedras y surcos, que me hice enteritas, siguiendo a un par de kamicaces. Todo en manga corta y con el sudor en mi pañuelo. Impresionante la empanada de lomo y queso de Dani( pasaremos por la esquina de la calle Soria), pero inigualable mi bocata de tortilla. Conversaciones intranscendentes. Bueno el Nuevo GPS de Jandro( bendita tecnología) y lo mejor llegar al destino y contar toda la jornada, frente a una buena cerveza escuchando música como la que te posteo.
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Comentarios

  1. Tu si que vives bien rapaz,que buena vida la tuya.

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  2. Janjun está imparable y Dani va muy bien, pero ahí estás como un viejo zorro. ;)

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  3. buenas fotos y recuerdos nos dejó la ruta, pero para la próxima (espero sea pronto) salimos desde la calle soria ... eh!!!!

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana