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Rumiando cosas





Uno de los placeres que me proporciona mi afición a pedalear es el de poder rumiar las cosas a la vez que me desplazo en bicicleta. Puedo pedalear con tranquilidad y tomar decisiones importantes o simplemente regodearme en alguna bonita historia que me acaba de suceder. Sales con el único objetivo de moverte y pensar, de dar vueltas a una idea, de analizar con detalle algún suceso, de organizar algún evento importante o de matar un tiempo que está( por fortuna) sin programar. Ahora mismo me vienen a la mente tres o cuatro momentos importantes en mi vida, donde el aire fresco sobre mi rostro y el movimiento repetitivo de mis piernas, me hicieron superarlo con nota. Pero para que esto sea posible, he de circular por lugares conocidos, sin dificultades técnicas en el firme y con poca gente a mi alrededor. En esta época del año los colores son una invitación al delirio. Las hojas cayendose y los arboles rodeados de un manto de diferentes colores. Eso si que hace que mi mente se detenga y sienta una gran paz. En esos momentos es muy fácil ver las cosas con algo de claridad y si no es así por lo menos has hecho un poco de ejercicio y si te has movido poco por lo menos has visto gente y si...

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana