Ir al contenido principal

Leido en El viajero del siglo. Andrés Neuman.Alfaguara

En cambio cuando viajo todo me parece un misterio, incluso antes de llegar. Me gusta por ejemplo ir en las dirigencias y observar a los desconocidos que viajan conmigo, me gusta inventar sus vidas, adivinar por qué se van o por qué llegan. Me pregunto si pasará algo que nos una por azar o sí nunca volveremos a cruzarnos, que es lo más probable. Y como seguramente no volveremos a cruzarnos, pienso que esa intimidad es única, que podríamos seguir callados o confesarnos cualquier cosa, yo qué sé, mirando por ejemplo a una señora pienso: ahora mismo podría decirle “la amo”, podría decirle” señora, sepa que usted me importa”, y habría una posibilidad entre mil de que en vez de mirarme como a un demente ella me contestara “gracias”, o me sonriera, pero también podría preguntarme ¿lo dice usted en serio? O de pronto podría confesarme “hace veinte años que nadie me lo decía” ¿entiendes? Quiero decir que me emociona sospechar que es la única vez que veré a los pasajeros de esa dirigencia. Y al verlos tan callados, tan serios, no puedo evitar preguntarme en qué estarán pensando mientras me miran a mí, que sentirán, qué secretos tendrán, cuánto sufren, a quién aman, eso...
A mí, dijo el organillero pensativo, también me pasa que veo misterio en todas partes, pero me pasa aquí, como te contaba hoy, sin salir de la plaza. Comparo lo que veo con lo que vi el día anterior, y te juro que nunca se repite...

Comentarios

  1. A mi lo que me pasa es que veo la magía de la vida, en esos encuentros me muestro atenta interesada, intento ser escucha y díalogo mostrando atención, empatía, compasión que me lleva a la entrega de ese tiempo que comparto, ya sea un instante, unas horas o toda la vida.
    Y también, como no, me imagino, y dejo la mente suelta para darle forma y este acto creativo y mis benditas locuras me lleva ponerle una historia a lo sucedido.
    Un abrazo amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fin de Cuarentena

Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
 VOLVEMOS, AHORA CON MÁS EXPERIENCIA PERO CON LAS MISMAS GANAS Después de tanto tiempo, algo se ha despertado. Vuelve esa necesidad de escribir con calma, de alargar las frases para aclarar las ideas, de darles espacio para respirar. Y, sin darme cuenta, me veo retomando aquel bloq que nació en 2008 y que solo la pandemia consiguió detener. Cuando miro atrás, descubro que aquí guardo una parte importante de mi historia: mis inquietudes, mis viajes, mis rutinas, mis descubrimientos. Escribir era una forma de entenderme y, al mismo tiempo, de divertirme. Ahora, al releerlo, me invade una mezcla de orgullo y añoranza. Por eso regreso. Porque me apetece. Porque me suma. Y porque ciertas cosas, cuando vuelven a picar, es mejor no dejarlas pasar. Aquí empieza otra etapa, con la misma ilusión de siempre y con más ganas de contar que nunca. Y, claro, entre medias han pasado muchas cosas. Más de una bicicleta, más amores, más formas de mirar el mundo. También una manera distinta de viajar. ...

Costa Atlántica Portuguesa . Eurovelo 1 Norte/Sur

La propuesta para agosto de 2023 será bastante distinta a lo que solemos hacer habitualmente. En esta ocasión seguiremos con total fidelidad el trazado de la EuroVelo 1, aunque lo recorreremos en sentido inverso al habitual. En lugar de avanzar hacia el norte, pedalearemos de norte a sur, en un itinerario de casi 400 kilómetros que, como a nosotros nos gusta, discurre muy pegado al mar. Gran parte del recorrido coincide con el Camino de Santiago Portugués, lo que añade un atractivo especial al viaje. Esto nos permitirá apoyarnos en la extensa red de albergues que existe en Portugal y, al mismo tiempo, compartir camino con peregrinos llegados de muchos lugares. Esos encuentros, las conversaciones improvisadas al final de la jornada y las pequeñas historias que cada viajero trae consigo forman parte de la esencia de este tipo de rutas y enriquecen la experiencia mucho más allá de los kilómetros recorridos. Pero el planteamiento de la aventura guarda todavía otro ingrediente que despierta...