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Control de esfinteres
Después de una gran cena, ya sabía lo que iba a pasar. Unos minutos de tranquilo pedaleo y los esfínteres me empiezan a pedir ayuda. La fina lluvia sigue acariciando mi cuerpo pero la batalla todavía esta por empezar. Pasa media hora y mi barriga me empieza a andar s os eses con insistencia. Tengo que detenerme, busco en mi mochila los kleenex y me meto en la espesura del bosque. Tengo que quitarme la chaquetilla y el maillot de manga larga antes de poder desprenderme de los tirantes de mi coulotte. Cuando encuentro el lugar y mientras bromeo con mi compañero, que me espera a una distancia de seguridad, la batalla llega su final y yo me encuentro listo para continuar mi ruta. ¡Que gusto encontrarte otra vez en condiciones de hacer un gran esfuerzo en buenas condiciones físicas!
Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.
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