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Puertas Mágicas

No es la primera vez que me encuentro con las fotografías de Marcos Martinez. No es la primera vez que me paso por las salas de exposiciones de mi ciudad. Pero lo de ayer si que fue toda una fortuna. Era cierto, era una puerta mágica. En breves instantes me transporte por unos instantes a la India, a China y al Tíbet. Fue algo directo, algo intenso y algo revelador. Por unos instantes mi mente viajó y mi cuerpo llego a tener la sensación de estar allí, de oler sus mercados, de disfrutar de su cultura (que curioso lo que propone Marcos Martínez en su folleto de presentación). Me sentí muy bien, feliz de volver a descubrir nuevos mundos y tranquilo porque esas culturas me transmiten paz y amor (como el plus). Si pasáis por allí podréis comprobar que he dejado un rastro de mi paso.
P.D. Lo curioso es que últimamente tengo la impresión de que atravieso y atravieso más Puertas Mágicas de las que puedo imaginar. Sin ir más lejos la última que atravesé me llevo al mundo de la maravillosa tortilla de patatas y puerros (toda una delicia). La penúltima que atravesé me llevo al mundo del salvaje oeste en compañía de un magnifico cowboy, y la anterior me hizo atravesar en la oscuridad uno de los lugares más naturales de mi ciudad.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana