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El cocinero de la Molina.

Aquel había sido un día agotador. A las Tres de la mañana en pie y de ruta hasta las 23 horas. Llegué a la Molina exhausto. El albergue completamente lleno y nosotros en medio de los Pirineos. Salió el y en un segundo estábamos delante de una crema de calabacín y un millón de salchichas, todas para nosotros. Luego vendría una gloriosa ducha y al final pudimos dormir en el almacén, acompañados de skyes, bicicletas y todo tipo de enseres de almacén. Meses después quise agadecerle su amabilidad y le mande una carta con una foto como la que ves y unas palabras emotivas. Lo cierto es que nunca tuve respuesta y en más que probable que él no haya recibido mi misiva  De todas maneras creo que por mucho que escriba no podré hacerle llegar todo lo que se me pasó por la cabeza aquella noche. Que te traten como a un amigo, que se muestren cercanos, que te habrán la puerta de su casa y que te den de comer, cuando estas jodido, NO TIENE PRECIO.

Un buen momento

Un buen momento para pararse a escuchar los sonidos de mi tambor. La sala estaba inundada de naturaleza salvaje. Los animales llegaban con la tranquilidad que da sentirse en su lugar. Luces y colores en perfecto equilibrio se acercaban sin pedir permiso. Era el instante que esperaba.Aquella silla me colocaba en mi espacio. La tormenta que se estaba desencadenando no iba conmigo, o sí, pero el caso es que poco me importaba.. Supongo que el cormorán acaba alimentandose. Un timbre como el de la canción sigue sonando. La música se acaba y me sonrío. NO HE FUMADO NADA,PERO LO PARECE. JAJAJA  

En la zona rural

Precioso el  concejo de Sobrescobio. Un pueblecito empedrado lleno de hórreos y con el olor a madera cortada como seña de identidad. Curioso das un paseo y te acabas encontrando bicicletas oxidadas en trasteros, cuadras o cualquier recoveco de la granja. Bicicletas que seguramente en su día sirvieron para ir a recoger el ganado o para desplazarse hacia los campos de labor. Hoy cinco niños son el triste futuro del precioso Soto de Agues. Mañana más madera pero ahora toca soñar con las historias vividas por esas destartaladas bicicletas. Tiempos atrás en los que la bicicleta era el medio de transporte por excelencia.