Vivimos en un país maravilloso y lleno de contrastes. Pasamos de las luces del cantábrico a tierra de campos en menos de 300km. Cielos azules llenos de luces intensas a cielos cubiertos de nubes y con unas espectaculares luces que se cuelan por momentos.
Pero no es fácil darse cuenta de estos detalles,a menudo viajamos con prisa y a la velocidad equivocada. Y frecuentemente nuestro cerebro esta educado para otras cosas.
La vida de campo nos invita a otras cosas. Frutas de temporada, otros tiempos de trabajo y la facilidad de pararse a hablar con los lugareños. En ocasiones trabajar en proyectos comunes o arrimar el hombro cuando las cosas van mal dadas.
Valores y actitudes que se están perdiendo y que en esta bitacora siempre tendremos en el top del comportamiento.

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