Como un sueño de una noche de otoño. Rodar por pequeños senderos en esta época del año es una delicia. Hojas secas, suelo ligeramente deslizante y algo de barro para dar emoción.
Me llevan siempre un poco por encima de mis posibilidades y eso me genera un gusto enorme. Superar esos pequeños retos que te ofrece el camino es muy gratificante aunque en ocasiones lo pases mal. Ver la pericia de tus compañeros es una fuente de satisfacción. Disfrutar de un entorno rural a tan pocos minutos de casa es algo excepcional.

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