Con el tiempo de perros que recorrió la península este fin de semana, no nos quedaba otra que salir de senderismo con nuestras cámaras fotográficas. La cordillera cantábrica vive unos momentos fantásticos. El otoño empieza a hacer su presencia, los animales vuelven a sus cuarteles de invierno y la lluvia da un color especial a nuestro paraíso.
Y este paraíso en el que vivimos tiene sus reglas y sus guardianes. Los mastines con su imponente imagen nos ponen las cosas difíciles. Su sola presencia nos hace replantearnos el camino a seguir , sabemos que un paso en falso puede ser un grave contratiempo.
Estas imágenes son de la zona de la Tercia, un lugar precioso con unas enormes praderías y una riqueza ganadera muy importante.



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