Mezclarse con la gente y viajar con personas de distintas culturas y distintos lugares, sin lugar a dudas, nos enriquece y nos hace crecer. Si la convivencia se hace con la calma que conlleva ir caminando o pedaleando aun mejor.
Las ruinas de San Benito son testigo diario de ese tipo de encuentros. En ocasiones y aprovechando el buen tiempo es muy frecuente encontrar peregrinos vivaqueando a sus pies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario