En cada hórreo asturiano encontramos una bicicleta resguardándose de las inclemencias del tiempo. Aquellas vieja BH plegables han dado paso a las bicicletas baratas de grandes superficies. Las bicicletas de los nietos que van a pasar las vacaciones al campo, a casa de sus abuelos.
Todo un ejercicio de introspección ver lo que allí se acumula. En Pervillao no podía ser diferente. Unas cuantas anécdotas que quedan para otro momento y la pareja de gatitos que corrían asustadizos cuando el fotógrafo pretendía inmortalizarlos. Volveremos con más tiempo y más paciencia para hacer otro ejercicio de inmersión en la riqueza que ellos nos aportan.

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