No es habitual vernos en las playas. Nuestro territorio son las montañas y los caminos del interior de la región. Pero bajar a las costas y recorrer las playas siempre nos llena de alegría. Sabemos que la arena y el salitre son enemigos de las queridas bicicletas, pero una buena manguera y cinco minutos, al final de la salida, son suficientes para solucionar el problema.

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