Esas primeras horas de la mañana, todavía con sueño y con el frío del amanecer en los huesos. Después de hacer un montón de kilómetros y con ganas de empezar a pedalear. Las zapatillas por un lado, la ropa en el maletero y todavía sin presión en los neumáticos. Se nos acumula en trabajo. El reloj corre en nuestra contra. Se aproxima el inicio de la prueba y nos faltan cosas por organizar.
Nos hemos entretenido charlando con los habituales de este tipo de actividades.Pero es parte del ritual.

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