Las carreteras de montaña Asturianas por donde ha pasado la vuelta ciclista a España, están llenas de inscripciones hablando de nuestra excelencia. Y vaya que si nos gusta recorrerlas en solitario. Ascender por donde han pasado ellos. Todavía se escuchan los gritos de ánimo y las conversaciones de los miles de aficionados. Huele a la sidra y los bocadillos que se consumen en el tiempo de espera. Nos imaginamos los colores de las miles de banderas que ondeaban al viento mientras al mismo tiempo que los ciclistas llevaban sus pulsaciones al límite. La épica del ciclismo empapa el lugar y nosotros tenemos que darnos prisa para llegar a tiempo de ver epilogo de esta grandiosa vuelta.
Y mientra bajamos una lagrima recorre nuestra mejilla mientras nos acordamos de María, la joven aficionada que acaba de fallecer en uno de los templos del ciclismo, El Angliru.

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