Gracias a nuestra solidaridad disfrutamos de momentos especiales y tenemos la oportunidad de conocer historias diferentes.
Alex nos contaba que había iniciado el Camino se Santiago en París y que ahora retornaba a su casa de las afueras de París en su "detestable" bicicleta eléctrica. Nos hablaba de lo pesada que era y de la poca utilidad que sacaba a su batería eléctrica. Su idea era olvidarse de esa bicicleta para su próximo viaje. En sus alforjas perfectamente ordenadas llevaba todo tipo de artilugios electrónicos y prendas de abrigo suficientes para pasar un fin de semana en el polo.
Encuentros especiales que solamente se producen entre amantes de la conversación y de las bicicletas. Lo cierto es que viajar en solitario significa eso, multitud de encuentros que hacen especial cada día y cada momento.
Por eso hoy uno de septiembre, el día que los afortunados acabamos nuestras vacaciones y empezamos nuestra jornada laboras, ya toca pensar en el próximo viaje y en nuestro próximo destino.
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