Uno de los peligros de andar por senderos y caminos es este. En la imagen se ve al que escribe zafándose de un mastín que custodiaba su rebaño. Interponiendo nuestra bicicleta entre el mastín y nuestros huesos hemos podido salir ilesos del lance.
Pero recorriendo cañadas reales es lo que puede pasar. En la ruta del Cid hemos completado unos cientos de kilómetros por este tipo de senderos. Ha sido muy divertido y relajante pero cuando viajas en bicicleta no te puedes relajar nunca.
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