Que más se puede decir de una jornada en la que rodamos coco con codo con una bicicleta en la que se podía leer CARPE DIEM y que transportaba una buena hogaza de pan.
En la Toralé Clasique se ven muchas cosas antiguas, se convive a la antigua usanza y se rueda como hacían nuestros abuelos.
Infinidad de historias podríamos contar pero de momento solamente dedicaremos esta semana al evento que nos ocupa. Serán historias de personas muy ligadas a sus bicicletas. Esas bicicletas que reposan en los graneros del Bierzo y que en algunas ocasiones siguen usándose a diario.
Toral de los Vados y los pueblos del bierzo aman sus tradiciones, aman a sus bicicletas y viven cada momento como se merece.

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