Uno de los puertos más bonitos de nuestra región. 27 km de continuo ascenso y un día de sol que nos haría sudar desde el primer momento.
Como siempre iniciamos el día pedaleando con tranquilidad para, poco a poco, ir incrementando el ritmo y por tanto subiendo pulsaciones.
Serán más de dos horas intensas y en las que tendremos ocasión de ver muchas cosas. Tenemos controladas un par de fuentes para avituallarnos de agua, algo muy necesario en esta ascensión.
Tendremos ocasión de observar como la vegetación va desapareciendo para acabar conviertiendose en una bonita pradera.
En esta época del año empieza el traslado del ganado del puerto a las zonas bajas, donde pasarán el invierno. Por suerte nos veremos inmersos en todo este movimiento. camiones cargándose d ganado vacuno y caballar. Tiempo para hablar con los lugareños y conocer algo más de la vida rural.
La bajada otra fuente de sorpresas. En una carretera muy bacheada y con piedra suelta tendremos que extremar las precauciones. Otro peligro añadido sen los animales sueltos que invaden la carretera.
Una bajada que también se hace larga y en la que disfrutamos como enanos y sin dar apenas pedal.
Nos salen 100km cuando toca regresar a casa y lo hacemos con una gran sonrisa en la cara.
¡Que lujo!