Otro colectivo que tiene mucho en común con nosotros. Un día si y otro también descubrimos pescadores en los acantilados de nuestra ciudad. Es muy frecuente verles acompañados de sus destartaladas bicicletas. Utilizan bicicletas de baja gama. Generalmente oxidadas y llenas de cuerdas y artilugios que les facilitan el traslado de sus cañas. Son simplemente herramientas de trabajo. Difícilmente pasarían la ITV de cualquiera de nosotros. Cadenas pesadisimas con muy poca grasa y que hacen más ruido que otra cosa. Cambios que no se utilizan en una ciudad casi llana como la nuestra. Y muchos inventos " a la cubana" para arreglar las múltiples heridas de guerra.Pero, lo que cuenta, al final es el medio de transporte que les lleva cuando van a hacer lo que más les gusta.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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