Los MAMIL son esos viajeros enganchados a las dos ruedas, que tienen entre 35 y 55 años, que pasan horas interminables sobre el sillín y que se dejan una pasta gansa en equiparse como si cada día fuesen a ganar el Tour de Francia. Una obsesión que provoca no pocas situaciones de humor. El mismo Daily Mail publicó el mordaz reportaje The shame of being married to a MAMIL (La pena de estar casada con un MAMIL), en el que la autodenominada «viuda de un ciclista» arremetía sin pudor contra su ausente marido, al que sólo conseguía ver embutido en el famoso tejido.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Comentarios
Publicar un comentario