Los MAMIL son esos viajeros enganchados a las dos ruedas, que tienen entre 35 y 55 años, que pasan horas interminables sobre el sillín y que se dejan una pasta gansa en equiparse como si cada día fuesen a ganar el Tour de Francia. Una obsesión que provoca no pocas situaciones de humor. El mismo Daily Mail publicó el mordaz reportaje The shame of being married to a MAMIL (La pena de estar casada con un MAMIL), en el que la autodenominada «viuda de un ciclista» arremetía sin pudor contra su ausente marido, al que sólo conseguía ver embutido en el famoso tejido.
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...

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