Huyendo de las aglomeraciones nos vamos a recorrer Extremadura y Castilla-León. Tendremos que cuidarnos muy mucho del calor y sus consecuencias. No es la primera vez que vemos ciclistas con golpes de calor. Habrá que hidratarse mucho y pedalear en las horas de menos calor. Ya hemos recorrido la dehesa al amanecer y al atardecer. Lo que es una preocupación nos hará disfrutar enormemente de la fauna que se mueve a esas horas y podremos contemplar unos preciosos amaneceres y unas coloridas puestas de sol.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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