viernes, 10 de julio de 2015

Gusto por la bicicleta.

Un año atrás me encontré con esta imagen. Un pueblo perdido en el pirineo francés. Las casas muy bien cuidadas. No les falta detalle. Flores, adornos y en algunas, como no, bicicletas para completar la ornamentación. En las zonas rurales de todo el mundo el amor a las bicicletas es una constante. 

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