No es fácil encontrarte con personas que escuchen "el mismo toque de tambor". Yo diría que incluso es difícil convivir con personas mientras recorres tu camino. Lo mejor de los viajes, ese recuerdo que siempre llevaras contigo, en mi caso suele tener mucho que ver con los encuentros personales. Por eso hoy quiero hablarte de lo mejor de nuestros 900 km por la Vía de la Plata.
Une mucho contemplar el amanecer mientras pedaleas y más todavía hacerlo con 40º golpeándote la cabeza Crean vínculos esas cervecitas frías que te tomas al final del día. Conversar mientras comes el menú te acerca a la humanidad de los comensales. Y compartir sueño ni te imaginas el ejercicio de convivencia que supone.
Lo cierto es que nos encontramos con la música y los músicos en nuestro recorrido y más cierto todavía es que se quedaron en nuestros corazones para siempre. Una relación muy especial y fruto de la casualidad.La flauta travesera y los contrabajos llevaban en mismo toque que nuestro tambor y por eso una mirada y otras pequeñas e inapreciables sensaciones sirvieron para sellar una amistad que perdurará más allá de los pocos kilómetros compartidos.
Mientras escucho If not for you en la voz de Bob Dylan pienso que si no fuera por estos momentos el viaje no tendría sentido. Mi gran compañero de viaje y personas como las que os describo cambian el sentido de la ruta. Esas huellas de bicicleta que seguíamos con ansiedad por alcanzarlas,Ese amanecer en Casar de Caceres, El encuentro en la plaza mayor de Caceres,La subida al alto de Los Castaños y las despedidas en Caceres y en Grimaldo. Son algunos de los detalles que hacen que los músicos extremeños estén en nuestros corazones y allí se quedaran por mucho tiempo.
El primer encuentro en Zafra y en Valdesalor se habría quedado en nada de no ser porque llevábamos el mismo toque de tambor y gracias a ese toque hemos podido pedalear de la mano de Rosendo, conocer en profundidad la historia de la Vía y acompañar a una mujer verdaderamente progresista y comprometida.









