Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor

A mi me estas fotos me recuerdan el chiste del túnel y la bofetada que en una de sus múltiples variantes dice:
ResponderEliminarViajaban en un vagón de un tren, un francés, un español, una rubia espectacular y una gorda espantosa.
Después de unos minutos de viaje, el tren pasa por un túnel, y se oyó el sonido de una bofetada. Cuando salieron del túnel, el francés tenía la cara roja.
La rubia espectacular pensó: ...el francés me quería meter mano y se equivocó y le metió mano a la gorda, y la gorda le pegó una ostia.
La gorda espantosa pensó: ...el francés le metió mano a la rubia, y la rubia le pegó una ostia.
El francés pensó: ...ese español cabrón le metió mano a la rubia y la rubia se equivocó, y me pegó la ostia a mí.
Y el español pensó... ojalá venga otro túnel para pegarle otra ostia al gabacho hijo de puta...
muy bueno
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