Empezaba el otoño del año 2014 y escuchaba por todos los lugares la misma palabra. Esta tarde escucho el sonido de Tears in Heaven y después de mirar a mi alrededor y ser consciente de lo que pasa me decido a postear esta imagen en blanco y negro. ¡¡Pero me doy cuenta que aparece un bidón de agua!! Supongo que estará lleno porque todavía nos queda un largo camino y sin su ayuda no podremos llegar muy lejos
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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