miércoles, 15 de octubre de 2014

De cada una, una cosa

Mi querida Zen va con los ojos abiertos, muy abiertos. Aprendiendo de todos un poco. Se encontraba con tres pura sangres y quería estar a la altura. Una gran endurera y de alto nivel y un par de todo terrenos con el carbono metido hasta el tuétano. Pero cuando se trata de apretar los dientes mi querida Zen se coloca en el vagón de cola y escucha el sonido de su tambor.
Pero siempre sabe encontrar cualidades en sus compañeras de viaje. La potente endurera le ha enseñado a saber estar a pesar de tener mucho más nivel físico que sus compañeras. La de carbono con un solo brazo le ha mostrado la dureza y la constancia, así como el amor a la montaña. Y la rally más señorita a cada pedalada le ha dejado ver como los valores más importantes en el equipo, afloran a cada momento y son más importantes de lo que parecen.

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