Conversaciones a tres bandas. Una chica lista y dos viejos conocidos. Va pasando la noche y entre cervezas tostadas y no tan tostadas vamos desgranando historias. Historias compartidas en nuestra infancia. Historias vividas en otros momentos. Solamente era la noche del viernes. Amor y humor a partes iguales. Futuros proyectos en los que el corazón nos indicará la manera de actuar.Y para terminar la sensación de haber vivido una noche importante en la que te vas con la certeza de caminar por el camino adecuado y con las personas idóneas para vivir con mayúsculas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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