En estos tiempos que corren siempre es mejor hacer una salida tranquila pero bien acompañado. Nos sorprendieron haciendo una pequeña parada para desayunar, hablar con el pescadero y cambiar impresiones con la anciana que regenta el bar del Curbiellu. Pero el placer se multiplica cuando ves aparecer a compañeros de pedal. Por ese punto y a media mañana pasan todo tipo de personajes sobre sus monturas. Desde el pro vikingo que siempre lleva la sonrisa en los labios y a sus compañeros "afogaos", hasta los que se están iniciando en este precios hábito.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Tu si que sabes,vivir la vida sobre una bici,buena compañia la que llevabas.Como siempre un placer saludarte.
ResponderEliminarPD:El próximo día que nos encontremos recuerdame que tengo que contarte una cosa que me pasó este verano,prueba de que este mundo es un pañuelo.
Un abrazo.
Eso es lo que no encontraras en el extranjero, te lo aseguro.........
ResponderEliminarJavier
Londres