Era una locura.Miles de gaviotas se abalanzaron sobre nosotros. Solo esperábamos salir ilesos de aquella molesta situación. Nos rodeaban, nos gritaban y nos querían robar aquel riquisimo pan de pita relleno de comida basura. Teniamos que en el fragor de la lucha alguna sufriese incontinencia y nos tocase con alguno se sus proyectiles. A duras penas pudimos sacar adelante el reportaje gráfico. Es increíble como una situación agradable se puede tornar peligrosa. Aquel ejercito nos estropeo una mañana que se había iniciado con un paseo tranquilo. Por suerte unos cafés y unas magnificas vistas en La Corrada pusieron el punto y seguido a aquella micro guerra.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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