Sabia que meterme en la furgoneta del misterio traería consecuencias irremediables. Intuía que me metería en algo importante. El misterio y el suspense siempre me gustaron. De pequeño me sentía muy identificado con Shaggy. Encontrar a Daphne lo contemplaba como algo inalcanzable.
No fue difícil dar un paso adelante y tomar los mandos de la furgoneta. Me encontré a todos esos personajes preparados para iniciar el viaje. La maquina del misterio me llevó al tren de las esperas y con esto y unos buenos bollos con café me fui a la ciudad de los cristales. Música por toda la ciudad, luz en sus edificios y cristales en todas sus esquinas. Cuando más brillaba el sol pude decir "Hombre esto es Spooksvill y descubrir una ciudad alegre , muy alegre. Gente vestida de carnaval pero a mi me daba igual. Yo estaba en otra película. La brisa intensa hacia que la sensación de frió contrastase con mi enorme temperatura cerebral. Mi retina encontraba preciosos paisajes que no tenia tiempo de inmortalizar. Los montaditos y esa tortilla de patata con cebolla tan típica de las cantinas españolas, me daban energía para continuar. Poco a poco iba descubriendo el misterio que me ocupaba. Quitando capas con tranquilidad me di cuenta que las historias de Scooby Doo siempre acaban bien y que la preciosa furgoneta de mis amigos me llevaba al lugar que deseaba. Shaggy ha quedado en avisarme cuando necesite resolver otro enigma y me ha dicho más, me ha dicho que no dude en pedirle prestada la "fragoneta" cuando quiera volver a tener una verdadera aventura.
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